miércoles, 9 de octubre de 2013

- ¡Que vuelva la poesía!...

…- gritaron todos al unísono. Reclamaban una vuelta al género lírico, al comienzo del proceso amatorio. “Que vuelva”, coreaba de manera armoniosa la masa mientras agitaban las pancartas: “No te vayas”, “No te hundas”, “Abajo lo prosaico”, “Vuelve, te queremos”. El grupo humano inundaba las calles, nadie se quedaba rezagado, al contrario: a su paso se iban sumando más almas poéticas.

Fueron llegando a la plaza. Rodeados de silencio, bajaron las pancartas y encendieron las velas. Se sentaron formando órbitas concéntricas en torno a un pobre corazón pobre. Se escucharon plegarias susurrantes ("si todo va bien, ¿de qué va el juego?") que terminaron por convertirse en un mantra que acompañaba a la energía que comenzaba a bailar de forma pausada. El pobre corazón pobre movió un dedo; todos nos agarramos con más fuerza nuestras manos, y el mantra seguía su canción y la energía despertaba de su letargo y bailaba con más ánimo. Y vimos que el pobre corazón pobre comenzaba a marcar el ritmo con el dedo; algunos lloraban, otros ponían más ahínco en sus plegarias. Ahora el pobre corazón pobre daba palmadas, débiles, pero las daba; escuchábamos su respiración entrecortada y nosotros respirábamos lo mínimo para que no le faltara aire. Consiguió levantarse, él solo, y con un hilo de voz: “Ella volverá, la Poesía volverá a nuestras vidas. Solo hay que tener paciencia”.


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